
Para seguir en onda, termino esta trilogía de post, entre el viaje, la foto, y el partido de vuelta en Collao.
Ayer, cerca de las 23.00, y gracias a Fernando Solís (foto) grité el gol de la UdeC que le dio la clasificación a la Semi de este Clausura.
Más allá de ahondar en el partido, sólo quiero restregarle mi alegría a todos los que por aquí pasan a leer, fundamental e incidosamente a los hinchas de la UC.
La victoria más dulce, el triunfo que más disfruto, es cuando la Universidad de Concepción le gana a la Universidad Católica.
Es que la UC, es el equipo que más detesto y odio:
Ese equipo, lleva al fútbol; todo lo que yo considero malo, ruin y perverso.
Cuando los milicos llegaron al poder, con suerte sabían leer, por lo que se asesoraron intelectualmente por economistas de aquella casa de estudios, siempre, históricamente, relacionada con la corriente más conservadora de la política chilena.
Los capos de esa generación, egresados de la UC, pusieron en marcha todo el andamiaje neoliberal con la escolta del poder castrense. Al egresar de la UC, o eres un facho sin contemplaciones o eres un intelectual consciente que promueve el asistencialismo caritativo como salvación de las almas (?).
La Universidad Católica, promueve con orgullo el estandarte, evidentemente, de la Iglesia Católica, una de las instituciones más intrincadas y polémicas de la historia. Una institución que de seguro Jesucristo en persona se sentiría avergonzado; con un Papa que avala y fomenta movimientos que rayan en el neonazismo como el Opus Dei; con sacerdotes metidos en líos de pedofilia y sus obispos defendiéndolos y ayudándolos a escapar de la justicia.
Los hinchas de Católica se hacen llamar "cruzados", y no por nada, sino que en honor a los Cruzados Caballeros; aquellos que pelearon en Guerra Santa y mataban en nombre de Dios y los Santos, para librar del mundo el cáncer de los "no católicos"; una apología a la intolerancia, al fundamentalismo estúpido para compensar algo que ellos llaman Fe.
Cuando ayer Fernando Solís en el área remató fuerte de derecha, aunque en un escenario futbolero, silenció por un momento todo el discurso que la universidad católica representa.
Cada vez que la UdeC vence a Católica, siento que alguien me representa y dice todo lo que acabo de decir en la cancha. No importa que sea efímero, no importa que sea sólo un deporte.