domingo, julio 03, 2005

Juegos y soledad

Nunca la busco con la mirada,
afino mi olfato para tratar sentir su perfume,
su perfume de niña
que usa de vez en cuando,
quizás cuando sabe que me va a ver.
Cuando sabe que nos cruzaremos en la calle,
y nos miraremos cómplices,
como si de un juego se tratara.
A veces me sonríe, otras, sólo me mira,
y yo sólo la miro, nada más, nunca le he sonreído,
y menos le he hablado, no me atrevo,
y sé que ella no me va a hablar,
ella es de esas que tienen una especie
de arrogancia mezclada con orgullo impisoteable,
y aunque no consiga lo que quiera, ahí se va a quedar,
sin arrodillarse ni suplicarle a nadie.
Tiene el pelo largo, castaño, ondulado,
los ojos claros, y una cara de niña buena,
pero que se desdibuja con la sonrisa maquiavélica
que a veces me dedica.

Hoy supe, se llama Soledad, y tiene mi edad.
todavía sigue nuestro jueguito ese,
de cuando nos vemos en la calle nos miramos y reímos,
bueno, reírse ella, porque yo no me río.
Me gusta todo eso, pero lo que no me gusta
es que ese perfume tan rico se me quede pegado
en la nariz, y sigo sintiendo ese aroma
como por dos horas,
y en ese rato no le presto atención a nada
y quedo como embelesado.

Me armé de coraje,
iba pasar a mi lado y cuando ella aprestaba a mostrarme
su periódica sonrisa, le hablé, le pregunté
si se llamaba Soledad en tono familiar,
como si ya nos conociéramos de tiempo,
y se molestó, no me lo esperaba, pero se enojó,
y la amiga que iba con ella,
que no tenía idea de mi jueguito con la Soledad,
me dijo que la dejara de molestar
que ella no era de ésas,
¿de cuales ésas? no sé,
pero eso dijo la amiga.
y claro, yo pasmado y triste
porque pensé que el jueguito
se transformaría en algo más,
que pasaría al nivel siguiente.

Caminaba hoy cabizbajo,
y de pronto sentí el perfume de niña cerca,
entonces levanté la vista, y venía hacia mí,
pero ahora no sabía si seguía el juego,
pero ella como si nada, me sonrió,
entonces ahora estoy perdido.
Ahora no sé lo que está pasando.

El problema, es que no puedo dejar de pensar en ella
y su mirada irreverente,
su perfume hipnotizante
que ya no me queda pegado dos horas sino todo el día.
Se ha vuelto todo realmente insoportable.

Hoy la vi, y venía sola,
no me había visto hasta que de improviso
le tomé la mano, ella se asustó un poco,
pero al ver que era yo, me sonrió,
y le dije que para donde íbamos con este jueguito
y me contestó que porqué teníamos que ir a alguna parte.
Entonces me besó, y su perfume, lo sentía intensamente,
nos abrazamos, nos volvimos a besar,
me dijo que un juego era un juego
y nos volvimos a besar,
y después se excusó con una mentira,
que tenía que irse, y no sé...
se fue...

Han pasado meses, y no la he visto
He probado en todas las calles y avenidas
a todas las horas, pero no... nada.
Poco de perfume queda en mi nariz, casi nada.
Se lo conté todo a un amigo,
yo pensé que no me había creído pero me dijo:
“No trates de explicártelo, será peor. Sólo recuerda que lo disfrutaste”.
 
posted by MarioSillard at 2:17 p. m., |

6 Comments:

  At 8:57 p. m. Blogger super8 said:
URGENTE! Comprar el "Manual para entender a las Mujeres (y disfrutar entenderlas)"... todavía no sale a la venta, pero seguro será un best seller...
Lev-
  At 2:03 p. m. Anonymous Anónimo said:
mmmm.... y existirá la soledad???
  At 11:38 a. m. Anonymous Anónimo said:
..fue de verdad?
casi...
Lindo lo que escribiste...genial. Yo tuve una historia parecida cada vez que tomaba la micro para ir al colegio...Hace años...Lo veo de vez en cuando, pero en realidad muy poco. Pero sé que cuando nos vemos él me reconoce, y por supuesto yo a él...Incluso haciendo un retrato, terminé dibujándolo a él sin querer :)

Lore