miércoles, julio 20, 2005

Q.E.P.D.

Se me cierran los ojos automáticamente, y pienso en mi cama, mi pieza, mi casa...
Pienso en un televisor, en comida, en algo abstracto como el amor o algo así y...
Antes que mi cabeza inicie un vaivén inconsciente, vuelvo a abrir los ojos de golpe y retorno a la clase de Chile Contemporáneo.
Pienso en irme de la U.
Pienso que tengo hambre.
Pienso que no puedo retener las constituciones, los presidentes, y movimientos sociales.
La profesora se detiene, de pronto, y dice mirando su reloj que la otra clase continuaremos, que ya es tarde.
Son como las nueve de la noche, y mirando al horizonte, camino hacia una micro, que me lleve (Buenas noches) a mi casa. Voy casi durmiendo, sintiendo las curvas y las detenciones en las esquinas. Voy llegando (en el paradero, por favor) a mi casa (Chao, gracias).
Y me encuentro por primera vez en el día con mi papá y segunda con mi mamá. Después de intercambiar protocolares palabras triviales les digo buenas noches y les doy un beso y me voy a mi pieza.
Enciendo la radio, como para no escuchar mis pensamientos un rato. Trato, ahora, ordenar mi mente para el día siguiente, pero me doy cuenta que no debí haber ordenado nada; pues descubrí en mi subconsciente el informe de avanzada de Teoría IV y el test de Demografía.
El informe no importa tanto, pero no puedo llegar en blanco a Demografía, y mientras maldigo mi ineficacia para organizar mi tiempo, busco mi cuaderno entre mis calcetines.
Intento y releo un par de veces, y bah... mañana le pregunto a Juan Pablo.
Mi cabeza en la almohada, y escucho la radio, pero en realidad ahora comienzo a escuchar mis voces interiores que me psicoanalizan. Apago la radio, porque ya son las once y media y quiero dormirme. No tengo fuerza siquiera para revolcarme en mi cama para buscar la posición adecuada. Sólo estoy exánime, casi inerte, mirando el techo, cuestionando mi fuerza mental, y deduciendo una falta considerable de aptitudes intelectuales, que por supuesto, me gustaría tener.
Me siento culpable por no tener fuerzas para continuar en este ritmo endemoniado.
Mi energía se acaba, y el año también.
Me quedo dormido con la saliva amarga de la frustración en la garganta, para despertar sin ayuda del despertador cinco horas y media después, con varios músculos apretados.
En la ducha, con los ojos cerrados, es donde comienza oficialmente mi día rutinario, y comienzo a predisponerme a los suceso que vendrán.
Emprendo rumbo a la U. Faltan tres calles para llegar a la Avenida, y pienso sincera y concienzudamente que si la cruzara sin mirar a los lados, me vendría un solo dolor agudo seguido de una paz eterna, y no habrían más Chile Contemporáneo, Demografía, Teoría Crítica, ni frustraciones o equivocaciones, no más incertidumbres, ni insomnios...
Entonces crucé la avenida y escuché una bocin...


 
posted by MarioSillard at 9:27 p. m., |

4 Comments:

  At 3:11 p. m. Blogger super8 said:
Increíble vorágine la del estudio (yo no dejo que me ahogue en todo caso). Quedar libre es como llegar a la cascada de un río torrentoso; justo antes te esfuerzas por poder mantener la cabeza fuera y respirar y cuando parece que no das más se acaba el agua, las piedras y todo es solo aire, caída libre por un rato qe quisieras fuera eterno hasta que caes en otro pozón, pacífico en un comienzo pero que llegará a un punto 'idem' al anterior. Uf! vamos que se puede (mi cliché contemporáneo favorito), Sillard!
Amigote Levet-
  At 6:58 p. m. Anonymous Ale said:
quedè plop... me gusta lo que escribes, y màs que eso tal vez el còmo lo escribes... aunke esto ultimo es medio suicida... como k llevas al lector en algo k lo engancha... invitas a leer y no lo sueltas hasta el final... me gusta...
  At 12:04 a. m. Blogger -Lyn- said:
te dije que me encanta como escribes..