domingo, octubre 09, 2005

Coartando la alegría


Una de las cosas que más me gustan del fútbol, y que más me llama la atención, es la celebración espontánea tras un gol. Los que han jugado alguna vez saben lo que significa embocarla en alguna circunstancia particular, vulnerar todas las resistencias rivales e inflar las mallas (cuando las hay). Es por eso que los jugadores se vuelven locos, algunos corren desenfrenadamente saliendo de los márgenes de la cancha y sentir el jolgorio ante sus aficionados. Otros se divierten planeando a brazos abiertos como un avioncito, o tirándose de rodillas, de guata, o practicando algún tipo de acrobacia, tipo el bombero Ibañez en la U, o el fantasma Figueroa en Cobreloa. Así como ellos, otros jugadores patentan sus celebraciones; el más emblemático caso, es el de Salas, de rodilla al suelo e índice al cielo, o Carlitos Tevez, bailando cumbia villera. Hay celebraciones más lúdicas, como ponerse máscaras, coreografías colectivas, simulando una guagua entre los brazos, o sacar el banderín del corner. En otras ocasiones, un gol definitorio puede desatar la euforia colectiva de todo el plantel, y el autor del gol corre celebrando hasta que es alcanzado por sus compañeros formando una verdadera pirámide humana donde llegan los que juegan, los suplentes, el médico, el preparador físico, y hasta los pasapelotas. Entre los entendidos hay un consenso quién es el mejor gritador de goles. Se trata del italiano Filipo Inzaghi, quien queda afónico vitoreando cada tanto fuese o no decisivo.

En fin, a donde quería llegar es que los mandamases del fútbol se han puesto graves respecto a las celebraciones. Luego de los bailecitos de Ronaldo con Robinho en el Madrid después de cada tanto de los merengues, se les prohibirá volver a celebrar goles así, porque se les considera burla al rival. Esta política, se agrega a la ya impuesta, que prohibe y amonesta a los jugadores sacarse la camiseta después de anotar, ya que algunos auspiciadores se avivaron y les ponían camisetas con publicidad debajo, cosa que el goleador promocionara el producto cada vez que celebrara. Ambas medidas, impuestas en forma exógena, en todo caso, por tipos de traje y corbata, que nunca han provocado este maravilloso climax colectivo.

 
posted by MarioSillard at 2:14 a. m., |

9 Comments:

  At 2:41 a. m. Anonymous Anónimo said:
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
  At 6:12 p. m. Blogger SimonA said:
si es verdad...
la selebracion de un gol ya sea por la hinchada o por los jugadores

es un presioso momento

nos leemos
a mi lo ke siempre me llama la atencion es ke se besen los wones lo considero medio gay

nos leemos
¿Viste la de Antofagasta aquí cuando le hizo 4-0 al Vial? (me gusta que le ganen 4-0 al Vial pero igual me da pena verlo tan humillado económicamente).

Los tipos se ponían uno detrás de otro, como si estuvieran remando, sentados en el piso. Impresionante. Me la llegan a hacer contra el Conce y les tiro mi sopaipilla de rigor para empezar no más.

Pero le pone condimento al fútbol, es cierto.
Hay celebraciones magistrales. Sobre todo la de los negros para los mundiales de fútbol.

Saludos.

Chau
Me acuerdo de una vez que Pinilla (pinilla?) habia dicho que para él, meter un gol era como un orgasmo.. uf, que la goza este cabro!!!
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en realidad a mi gusto hacer enojar al rival es parte del juego y no habria por que prohibirlo ademas esta el arbitro si el asunto se sale de control

saluos
  At 10:45 a. m. Anonymous Anónimo said:
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