martes, enero 24, 2006

Te abre los ojos

Alejandro Amenábar comenzó a ser parte de mi admiración después de haber visto Abre los ojos y haber quedado 'aturdido' con la película como una semana. Todo se confirma cuando estoy saliendo del 'aturdimiento' con Mar Adentro, la última película de éste director.
Es que los puntos de encuentro que tienen tremendas películas, son que el director busca desmitificar algunos eufemismos que tenemos para ver la vida.
Eufemismos que se han internado socialmente a tal punto que consideramos como verdades.
¿Quién puede dudar de que el verdadero amor va más allá de al apariencia física? o ¿Quién puede dudar entre la vida o la muerte?.
Alejandro Amenábar lo cuestiona; y duele.

Tus verdades tambalean, y se comienza a apretar la garganta cuando te identificas con los protagonistas. Te preguntas cuánto te dolería que después de haber sentido la ilusión del comienzo del amor, éste se aborta porque, simplemente, de un día para otro, eres feo. O qué pasaría si no te pudieras mover del cuello para abajo, qué harías con esa 'vida'.
Te cuestionas cómo reaccionas si todo se te viene abajo, y el llanto es poco para tanta frustración. Y escuchas, además, una y otra vez, los eufemismos que siempre escuchaste y que incluso, alguna vez dijiste. Así, te das cuenta de que son mentira pura; y que la realidad es otra; simplemente porque los flechazos y la vida, no son como los pintan.
Y el romanticismo clásico, esa lucha intransigente por vivir, ese miedo a la muerte se caen. Y (lamentablemente) todo tiene sentido.
Una película de Amenábar, abre los ojos.
 
posted by MarioSillard at 9:07 p. m., |

3 Comments:

  At 10:05 p. m. Anonymous _blaky said:
nada mas que decir...las dos peliculas son muy buenas.

besitos!
  At 4:36 p. m. Anonymous _blaky said:
http://www.fotolog.com/valentinafotolog


¡¡voten x verena!!
  At 2:51 a. m. Anonymous Javier said:
Me he preguntado a veces por esa separación que nos gusta hacer en Occidente entre cuerpo y alma. Y el amor como residiendo en el alma.

Un eufemismo tal vez.

Una gran lección que me dio el catolicismo (a pesar de que nadie lo creería) es que la separación entre cuerpo y alma es arbitraria y sólo posible en el plano teórico. En la vida "real" cuerpo y alma son indisolubles. Pensar en amor como puramente etéreo y sin necesidad de "cuerpo" es algo que no nos parece tan difícil pensar, pero que en realidad se apoya en una cosmología muy particular (y es que en efecto se puedan separar cuerpo y alma).

La temática del cuerpo (y del alma) está presente en Amenábar. Y es intersante el tratamiento en ese sentido.